La religión según Moratinos
«Nuestro agradecimiento al Museo de Europa por esta iniciativa de hacer evidente un fenómeno social que es crucial para nuestra época, presentando una exposición sobre las religiones, elaborada a partir de criterios objetivos, que en ningún momento establecen ninguna jerarquía, valoración o juicio moral sobre las mismas». Alberto Ruiz-Gallardón.
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anda muy ocupado en suscribir y propagar el proyecto estrella de Rodríguez Zapatero orientado a resolver los conflictos interreligiosos. El pasado jueves volvió a teorizar sobre la visión reduccionista que la progresía tiene de las religiones, con la aquiescencia (no *aquiesciencia, señor Moratinos) siempre tranquilizadora de la comunidad internacional, el ayuntamiento de Madrid y algunas entidades privadas. La exposición, que se exhibe en el Centro Cultural de la Villa, ofrece a los visitantes un manual con un título aberrante que ya de por sí demuestra la mala conciencia de quienes lo han confeccionado. Dice así: Dios(es). Modo de empleo.
Para empezar, nos llama la atención la forma peculiar en que alude a la trascendencia. Se dijera que se trata de las instrucciones para el empleo de una silicona multiusos: aplique el contenido en ambas superficies, espere unos instantes y luego presione hasta unir las partes. ¡Qué frívolo Moratinos! Y no menos nos sorprende que se crea legitimado, como ya han hecho otros muchos elegidos, para explicar a su público allí reunido cómo podemos manejar a nuestro Creador para extender un mensaje de paz... Es risible el título de los iluminados, sea quien sea su inventor, y con qué sencillez y agudeza ha resuelto el gran misterio de la humanidad: todos los caminos, todas las religiones, en cierto modo, conducen a Dios (a Roma, al César). ¡Bah!, que diría él. Esto de Dios es pan comido.
En segundo lugar, me horroriza la respuesta contundente a la relación entre la guerra y las religiones. “¿Toda religión es portadora de guerras?” Según el manual, “solamente las religiones monoteístas (...), que poseen una verdad absoluta y trascendente que quieren imponer tanto a sus propios fieles como a toda la humanidad". Lo cual es una afirmación estúpida y fruto de una profunda perversión moral o desconocimiento. Es cierto que las religiones politeístas, como la romana, admitían la pluralidad de cultos y que no tenían inconveniente en reconocer a los dioses de los demás pueblos; sin embargo, sobraban motivos para hacer la guerra y obligar a los pueblos a que reconocieran la divinidad del emperador. Que la imposición de la verdad absoluta sea característica de las religiones monoteístas, o simplemente de las religiones, es una gran falsedad. No hay más qué ver que el cristianismo empezó con un hombre muerto en una cruz, que predicaba el amor al prójimo (y a los enemigos) y que sus seguidores fueron en su mayor parte perseguidos, azotados y asesinados, ora por las autoridades judaicas, ora por algunos césares, pero sin coaccionar jamás a los paganos a la conversión.
La imposición de la verdad absoluta no proviene de los que creen tener razón. Aunque quisieran, no podrían imponerla si no tienen el poder. Más bien, es propia de los que tienen o luchan por el poder, y solamente en los casos en que la religión ha estado vinculada al poder, ha utilizado su influencia entre los fieles para extender sus doctrinas. Siempre que se relativiza se da lugar a esta clase de equívocos. Igual que lo hacen las religiones lo puede hacer el Estado. Las religiones monoteístas no han mantenido la misma relación con el poder. El cristianismo, aunque ya parezca tópico volverlo a repetir, ha sido uno de los fundamentos de las sociedades libres. Yo no diría que ha sabido adaptarse a los tiempos, sino más bien que ha aprendido –y desde hace no mucho- a regresar a sus orígenes. La aceptación o rechazo del evangelio era una decisión libre y debía presentarse ante el individuo como tal. La coacción invalidaba su significado. Aunque al señor Moratinos le pueda parecer extraño, esa era la posición de los apóstoles y de los mártires, y no la de la imposición. Obviamente, la deriva que tomó después la Iglesia se aleja del verdadero sentido de la fe cristiana.
Mucho habría que hablar del Islam, incluso del judaísmo en sus interpretaciones más radicales. Una cosa me consta del Islam; que Mahoma era un hombre de paz, en el sentido eufemístico de la expresión zapateril, aunque es posible que aún le quede algo pequeña. Asimismo, creo que equiparar al ayatolah Homeini, dictador teócrata y líder de la revolución iraní, con la piadosa madre Teresa de Calcuta no es más que otro de los chistes irreverentes del ministro guasón. A mí, la verdad, el dios del señor Moratinos me resulta indigesto. No comprendo por qué hay que financiar con dinero público la religión de nuestros gobernantes. La religión del señor Moratinos, como las demás religiones (léase Elvis Presley y las religiones ateas), hace un sofisma del miedo a la muerte, es decir, del miedo a la guerra, para imponer su propia religión: “el laicismo, sin el cual la democracia es sencillamente imposible, es el único remedio radical a la violencia religiosa”. Y tan radical, oiga, pues no es más que sustituir las religiones del pueblo por la religión del Estado, cuyos mandamientos políticamente correctos son mucho más retrógrados que los de unos cuantos obispos que se sienten agredidos por el presidente Rodríguez. La solución del Estado a las religiones siempre ha sido sencilla: quédense con sus costumbres, con sus dioses de piedra, si quieren, pero adoren al César. En este caso, al José Luis.
Lo mejor de la exposición ha sido ese detalle referente a la concepción del sexo que tienen los católicos, “pulsión salvaje y egoísta”. Una gran muestra de que el ministerio de Exteriores está al tanto de todos los tópicos, de los que la Iglesia ha ido apartándose, o por lo menos ha procurado abandonar, sin sumirse tampoco en la obsesión que tienen por él otros grupos religiosos. El señor Moratinos ha sabido, no obstante, lanzarse a la yugular del cristianismo, esa religión monoteísta y fanática, que tantas guerras ha provocado. ¿No teme por su vida, Moratinos? ¿Se da cuenta de que podrían cortarle el cuello y quemarle la casa? ¿O es que los cristianos, pese a sus convicciones, no hacen esas cosas? ¡Qué hombre tan valiente! Antes que buscar un hueco en los altares, creo que está haciendo méritos para el día en que el divino Rodríguez lo nombre sumo (sa)cerdote de la nueva fe.





6 cartas al director:
Me han gustado mucho sus reflexiones sobre religión. Hay que impedir como sea que se nos venda el burro de que el cristianismo y el islam son religiones igualmente pérfidas e igualmente peligrosas en nuestros días. Yo no soy muy religioso, pero, por tradición y función social, veo interesante el mantenimiento de la Iglesia, y la respeto; en cambio, la peligrosidad del islam en nuestra sociedad es obvia y hay que ir con mucho cuidado.
En cuanto a la exposición, por mí que se celebren las que quieran, pero lo molesto es esa subvención con fondos públicos, esa aparición del Ministro de las Civilizaciones, esa presentación del Alcalde de Madrid...
Un saludo
Desde luego todas las religiones no son igual de avanzadas en conceptos como los de igualdad o libertad. Por lo que no podemos caer en el error de generalizar y meter en el mismo saco.
Alberto Alberto...
No hay fiesta sin la tia Juana...
Saludos
MMX
Magnifica entrada.Esta claro que el Gobierno de zapatero no plantea un Estado laico ni siquiera laicista.Lo unico que quiere es "ahorrar" las libertades publicas a los catolicos.Saludos
Buen artículo, Sr. Director, el cual me sirve para felicitarle por su nuevo ascenso; además he decidido renovar la suscripción.
La retórica de Moratinos, el profeta, y de ZP, el único dios, no está a la altura de la realidad. Ellos actúan como la mayor parte de los políticos europeos: callan o consienten, cuando no alaban. Dicho comportamiento es interpretado por los musulmanes como tibieza. La excesiva complacencia que demuestra Moratinos, el profeta, y ZP, el único dios, con los que amenazan nuestro sistema de vida y valores terminará por destrozar la convivencia. Si es que a estos payasos ya no les sirve estar en la poltrona, también quieren ascender a los altares.
Nicholas van Orton
Suscriptor 202006
Saludos compañero:
Tan sólo comentarte que un premio Blog solidario te espera impaciente en mi blog:
http://lobeznox.blogspot.com/2007/09/sigo-de-celebraciones-tercer-pbs.html
Enhorabuena.
pdta. A proposito...gran entrada. Me encanta tu blog.
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