Laicidad, laicismo e ignorancia
Yo he perdido la fe hace tiempo, pero si los socialistas me obligan a elegir entre
la religión o la idiotez, el domingo que viene vuelvo a misa (ABC)
En La mañana de la COPE, el obispo de Toledo, monseñor Antonio Cañizares, ha mencionado algunos detalles con respecto al “laicismo radical” que promueve el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Entre otras cosas, ha destacado que la asignatura de Educación para la Ciudadanía pretende "inculcar una serie de valores y criterios éticos que "permitan controlar las conciencias desde lo político".
Zapatero tiene como modelo la república del 31 y es natural que revele una actitud tan rematadamente sectaria. Dijo que garantizaría a las familias que los padres pudiesen elegir para sus hijos una educación religiosa. Pero la realidad no son las palabras concretas de un político, sino la perversa intención que le empuja a adoptar unas medidas tan drásticas para poder educar, o maleducar, moralmente a los alumnos de colegios e institutos.
Creer las palabras del ladino politicastro, que tiene por costumbre apostar lo que no tiene, significaría una expresión de ingenuidad imperdonable. Rodríguez Zapatero, allá por las primeras revueltas populares contra la Educación para la Ciudadanía, nos dejó desconcertados cuando le dijo a Rajoy las siguientes palabras:
Creer las palabras del ladino politicastro, que tiene por costumbre apostar lo que no tiene, significaría una expresión de ingenuidad imperdonable. Rodríguez Zapatero, allá por las primeras revueltas populares contra la Educación para la Ciudadanía, nos dejó desconcertados cuando le dijo a Rajoy las siguientes palabras:
“Para pactar la marginación de la escuela pública o imponer la religión búsquese a otro”. (Zapatero)
Y es que ha sido formidable el poder que han ejercido sobre los ciudadanos, porque sin ton ni son, mucha gente está convencida de que la Iglesia Católica pretende imponer la religión, precisamente ahora que vivimos en una democracia. Todos sabemos que se podía cursar la “alternativa a la religión” y que en ningún momento se obligaba a nadie a cursarla. Sin embargo, el señor Rodríguez Zapatero se saca de la manga otra de sus ficciones, una Iglesia reaccionaria y autoritaria que desea volver a los rudimentos del nacionalcatolicismo. Zapatero vuelve a levantar un gigante donde sólo había un molino, despierta a los viejos retrógrados de sus tumbas, los reanima e intenta que figuren en los medios como un mecanismo de miedo para justificar sus propósitos laicistas.
Por si alguien no lo sabe, laicidad y laicismo no son la misma cosa. El diccionario lo dice claramente:
Por si alguien no lo sabe, laicidad y laicismo no son la misma cosa. El diccionario lo dice claramente:
Laicidad: f. Cualidad de la sociedad, el Estado o las instituciones que actúan y funcionan de manera independiente de la influencia de la religión y de la Iglesia.
Laicismo: m. Doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa.
Es obvio, pues, que el gobierno español entiende que, actualmente, España debería ser un país laico, pero como no lo es, realiza una labor laicista. Mientras que el primero es una cualidad, y en el caso español, según dice la Constitución:
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.” (16.3).
en el segundo caso es una doctrina. Cabe primero reparar en que habla de las instituciones del estado, no de la sociedad civil. Y segundo, que el laicismo no sólo implica la laicidad de las instituciones, sino la laicidad del “hombre”, al que se pretende alejar de la religión a toda costa por medio de doctrinas persuasivas. Que un estado, con la excusa de la aconfesionalidad, trate de crear individuos laicos, desincentivando la religión y potenciando el aborregamiento progre de las conciencias, es una palmaria muestra de sectarismo y de vulneración del texto constitucional, donde dice que “tendrán en cuenta las creencias religiosas”.
El individuo tiene pleno derecho de profesar la religión que guste o de no profesar ninguna. Pero decir que la Iglesia Católica trata de imponerse a los individuos, además de ser una flagrante mentira, no es más que un reflejo de lo que está haciendo el propio Zapatero. Imponer la laicidad a la libertad religiosa, promoviendo una moral como mínimo dudosa en los centros públicos. El obispo Cañizares, como es lógico, rechaza ese control moral del estado sobre los ciudadanos, aunque recalca que la religión no puede arrinconarse en la sociedad española, porque si ésta se separa de sus raíces cristianas, quedaría a merced de la manipulación política. Una cosa sería quitar la religión y dejar un vacío, que también daría que pensar. Pero otra muy distinta desplazar la religión a un lugar secundario, sustituyéndola por Educación para la Ciudadanía.
El individuo tiene pleno derecho de profesar la religión que guste o de no profesar ninguna. Pero decir que la Iglesia Católica trata de imponerse a los individuos, además de ser una flagrante mentira, no es más que un reflejo de lo que está haciendo el propio Zapatero. Imponer la laicidad a la libertad religiosa, promoviendo una moral como mínimo dudosa en los centros públicos. El obispo Cañizares, como es lógico, rechaza ese control moral del estado sobre los ciudadanos, aunque recalca que la religión no puede arrinconarse en la sociedad española, porque si ésta se separa de sus raíces cristianas, quedaría a merced de la manipulación política. Una cosa sería quitar la religión y dejar un vacío, que también daría que pensar. Pero otra muy distinta desplazar la religión a un lugar secundario, sustituyéndola por Educación para la Ciudadanía.
"Cuando uno no tiene raíces está a la intemperie y a merced de manipulaciones políticas" (Cañizares).
Cañizares presenta la religión como una alternativa más para la sociedad española, cuya historia no puede separarse de la Iglesia Católica. Aunque ello no significa que hayamos de ser todos católicos por convicción, es irrefutable que las raíces de la civilización occidental se fundamentan tanto en los valores del cristianismo como en los de la Ilustración. La Iglesia Católica ha sabido reconocer sus errores y conjugar sus valores con los principios democráticos. Tras el Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII, la Iglesia Católica llevó a cabo la dignísima tarea de presionar a las dictaduras para que se convirtieran en democracias y que se respetasen los derechos inalienables de la persona; así como buscar fórmulas para la paz y la reconciliación entre las naciones. Invocar ahora al pasado rancio de la Iglesia Católica para justificar el laicismo no es más que otro síntoma del infantilismo revanchista que define al gobierno de Rodríguez Zapatero. Véase si no la endiablada memoria histórica y el no menos sectario manifiesto por “la Constitución, la laicidad y la Educación para la ciudadanía”. Si lo pueden leer, claro. Para quitarse el mal sabor de boca, les recomiendo el artículo de hoy de Juan Manuel de Prada.






9 cartas al director:
Amigo Samuel, ya lo dice usted, “Zapatero tiene como modelo la república del 31 y es natural que revele una actitud tan rematadamente sectaria.” Pese a que la Constitución española declara que ninguna confesión tiene carácter estatal, el señor Zapatero sigue identificando a la Iglesia Católica actual con la de hace décadas, es decir, con la de la dictadura, porque él tiene al fin y al cabo como modelo la Segunda República. Por lo tanto su postura, además de laicista, puede ser considerada como de rechazo hacia todo lo relacionado con el catolicismo. De igual modo que no se puede imponer una postura religiosa, tampoco se puede imponer una visión laicista ya que lo correcto sería que cada uno fuese libre para elegir.
También me parece muy acertada otra idea que usted plantea. He de reconocer que yo no soy una persona religiosa sino que más bien me muevo entre el agnosticismo y la indiferencia, pero ello no me impide ver que el cristianismo ha sido una de las bases culturales de occidente junto con la cultura grecolatina. La ilustración fue muy meritoria en el sentido de que supuso una revolución ideológica respecto a las posturas absolutistas, pero al fin y al cabo algunas de sus ideas ya habían sido planteadas por Roma y en ocasiones se suele dejar un poco de lado la importancia que tuvo la burguesía en comparación con la Ilustración en la creación del Estado moderno y en el surgimiento del capitalismo. Pero esta postura es discutible y lo que yo quería decir era que el cristianismo es una de nuestras bases culturales, que ha sabido evolucionar con los tiempos y que debemos respetarlo profundamente. Además, y ya lo dice usted, su postura en los últimos tiempos ha cambiado bastante y siempre ha estado del lado de las democracias como ya demostró el Vaticano cuando apoyó el movimiento Solidaridad en Polonia, que fue uno de los detonantes de la caída del comunismo en occidente. Me parece una postura completamente irresponsable e injusta criticar tan ferozmente a la Iglesia católica al tiempo que se hace la vista gorda con el islam.
Por cierto, aunque creo que no se lo había dicho antes, me gustaría comentarle que le considero una persona especialmente formada en lo que respecta a asuntos religiosos. Su artículo no viene sino a confirmar lo que ya me imaginé tiempo atrás cuando en un comentario suyo a uno de mis artículos nos dio una visión muy completa e interesante acerca del protestantismo y su influencia en la mentalidad capitalista. Es un placer leerle.
Un cordial saludo.
Muchas gracias, Victrix. Siempre procuro aprender de usted y de sus valiosos comentarios, que son para mí un estímulo así como una gran fuente de aprendizaje.
Si le soy sincero, una postura crítica con la Iglesia, ya sea católica o protestante, es lo más saludable en estos tiempos, aunque ello no implique unirse a la argumentación sectaria de la izquierda, que las mira como una fastidiosa competencia.
El laicismo es otra religión, no le quepa duda. Un rebaño de borregos, como todos los demás. Lo más adecuado es investigar personalmente qué ofrece el mensaje bíblico al individuo, lejos de la influencia de los demás. Las ovejas negras, políticamente incorrectas, saben muy bien lo que necesitan y, si son honestas, saben sacarle la enjundia a cada cosa.
Un cordial saludo.
Para alguien que ha estudiado Historia le resulta curioso cómo se interpreta ésta y se reduce la influencia en el devenir de España a la Ilustración, los Imperios griegos y romanos, junto con la influencia de la Iglesia Católica, obviando la cantidad de culturas y pueblos que se asentaron en la Península Ibérica desde fenicios y cartagineses, a celtas, godos o árabes. Culturas y pueblos que estuvierno bastantes siglos, fundaron ciudades, nos dejaron un rico legado cultural e histórico que nos ha marcado.
También curiosamente los mundos griegos y romanos no eran similares y, por supuesto, eran antagónicos de los valores de La Iglesia católica.
El Sr. Obispo dice que la asignatura de Educación para la Ciudadanía pretende "inculcar una serie de valores y criterios éticos que "permitan controlar las conciencias desde lo político" Si cambia lo político por lo religioso, incluso sin cambiarlo, se lo podría atribuir a sí mismo, ¿o acaso la moral católica no tiene ningún tipo de control de la conciencia?
Desconozco el contenido de esa asignatura, supongo que Ud. lo conocerá para criticarlo, pero lo que sí que es incierto es que esta asignatura vaya a sustituir la clase de Religión o que las relaciones con la Iglesia hayan cambiado mucho tras el último Acuerdo Iglesia-Estado. ¿De esto el Sr. Obispo no se queja?
En lo que coincido es que la Iglesia católica ha tenido una gran influencia en la sociedad española, pero como ha sucedido a través de la Historia, la sociedad evoluciona y la moral católica va perdiendo fuerza.
Sr. Lucas, el control de la conciencia es algo inevitable en este mundo. Puede usted elegir a la carta quién quiere que le controle, si la publicidad, la política, la psicología, las religiones, etc. Depende de a quién le dé usted el visto bueno. Normalmente lo llamamos influencia.
En los colegios es más complicado, porque los niños aprenden las cosas por primera vez. Por eso son los padres los que deberían poder elegir la educación moral de sus hijos. A mí no me molestaría que se impartiese Educación para la Ciudadanía, siempre que fuese optativa.
Por cierto, le diré que esa asignatura pasa por ser una clase de urbanidad, civismo, moralidad y democracia. Todas esas cosas están muy bien, pero no se ven desde los mismos puntos de vista por toda la sociedad. Es muy peliagudo que el estado se adjudique ese privilegio.
Es cierto que la sociedad evoluciona. Pero no de una forma lineal, sino en distintas ramas. Para quien de verdad entiende y aprecia la religión, no es una costumbre desfasada, sino un estilo de vida. Pero esto no lo va a entender usted en un momento.
Un cordial saludo,
Samuel.
Sr. Lucas, se dará cuenta usted de que tanto Samuel como yo nos estamos refiriendo a la influencia de la cultura grecolatina, de la Ilustración y del cristianismo en la cultura occidental y no concretamente en España. Yo también tengo mis conocimientos de historia y soy conocedor de los pueblos y culturas que se han asentado en lo que actualmente es nuestro Estado, pero me temo que las aportaciones de los godos y de los fenicios son insignificantes en la configuración de la cultura occidental tal y como la conocemos actualmente si las comparamos con la influencia de las que yo cito como bases de nuestra cultura.
Fíjese usted que antes de la expansión del imperio romano el derecho de los diferentes pueblos que poblaban Europa consistía en unas cuantas normas que, salvo en el caso los Tartesos, se componía de normas que ni tan siquiera estaban codificadas y que se transmitían por tradición oral. En ese sentido Roma revolucionó el aspecto jurídico y configuró un sistema jurídico y político que es asombrosamente similar al actual si tenemos cuenta el tiempo que ha transcurrido desde entonces. Coja usted el Código Civil para comprobarlo. Las culturas que siguieron a Roma, y siguiendo en el plano jurídico, adoptaron el derecho romano aunque fuese a modo de recopilaciones e influenciado levemente por sus propias normas. Pero la base seguiría siendo el imperio romano.
También podemos hablar de la influencia que tuvo la institución de la familia, principalmente en la cuenca mediterránea, así como las vías de comunicación o el idioma, aspectos que provienen claramente de su cultura en contraposición con los pueblos que usted comenta, cuya influencia es escasa y sobre los que dejaron como testimonio algunos restos arqueológicos y poco más. En economía es más complicado encontrar un paralelismo tan estrecho ya que esta ciencia ha evoluciona mucho más que otras pertenecientes al campo de las ciencias sociales, si bien es cierto que el imperio romano extendió una amplia red de intercambio comercial en toda su zona de influencia.
En cuanto a las similitudes entre el cristianismo y la cultura grecolatina yo no he dicho en ningún momento que tengan grandes semejanzas en el momento que las primeras son religiones politeístas y mitológicas. Eso nadie lo duda. Pero fíjese usted que el norte de África también estuvo bajo influencia romana y sin embargo sus sistema político, jurídico y cultural se diferencia mucho más respecto a este que el Europeo, que siguió la tradición cristiana. Por eso se podría decir que, en la medida de lo posible, el cristianismo heredó más del imperio romano que cualquier otra religión que ahora es practicada en los lugares donde éste se implantó o ejerció influencia de alguna manera.
Por lo tanto resulta evidente que Europa, España y la cultura occidental tienen muy diversas influencias de diferentes pueblos y culturas, pero la influencia de ninguna de ellas es comparable en intensidad y en aplicación actual con el cristianismo, con el imperio romano y con el movimiento liberal, burgués y mercantilista que surgió a la luz de la Ilustración. No obstante creo que tiene usted razón cuando dice que la moral católica va perdiendo fuerza en la sociedad actual, pero eso es más bien en lo que respecta a la práctica religiosa o a la adopción de las ideas cristianas como guía de nuestra existencia, pero no en el lo que se refiere a la influencia que siempre tendrá el cristianismo en la cultura occidental. Por cierto, no identifique al cristianismo únicamente con el catolicismo. Hay muchas otras corrientes cristianas que, como la protestante, han influido mucho en nuestra cultura.
Un saludo.
Samuel,
Conozco bien la religión católica, procedo de una familia muy religiosa en la que hay varios miembros que pertenecen a la Iglesia, la comprendo y la respeto profundamente. Otra cosa es que haga un análisis y no comparta ciertas visiones que hay dentro de la Iglesia.
Es al Estado a quien corresponde la organización de la Educación y en un país democrático con diferentes culturas y valores se ha de procurar una educación basada en el respeto y la cohesión social. Otra cosa es que los padres decidan el tipo de educación que quieran dar a sus hijos.
En el tema de la religión no desaparece la asignatura, sino que es optativa.
AGENCIA EFE
"El Proyecto de Real Decreto que define las enseñanzas mínimas de Primaria, indica que Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos -que se estudiará en Quinto y Sexto- constará de tres bloques: Individuos y relaciones interpersonales y sociales; La vida en comunidad y Vivir en sociedad.
También establece que los centros docentes dispondrán las medidas oportunas para que los alumnos cuyos padres o tutores no hayan optado por que cursen enseñanzas de religión 'reciban la debida atención educativa a fin de que la elección de una u otra opción no suponga discriminación alguna', y 'dichas medidas deberán ser incluidas en el proyecto educativo del centro para que padres y tutores las conozcan con anterioridad'."
No se discrimina ninguna opción.
En cuanto a la nueva asignatura, según he estado informándome, ha sido avalada por el Consejo de Estado (órgano consultivo) en España y viene recomendada por el Consejo de Europa.
"El informe asegura que el examen de los objetivos, contenidos y criterios de la nueva asignatura 'arroja un resultado favorable en términos generales' y se ajusta a la recomendación del Consejo de Europa de 2002, que recomienda a los Estados miembros hacer de la ciudadanía democrática un objetivo prioritario de su política educativa."
Como verá en este informe en varios países europeos ya existe algo similar y en otros países se va a implantar.
http://www.educacionenvalores.org/IMG/pdf/eury2006ecceepc.pdf
Referente a lo que comenta victrix del tema histórico no me quiero alargar porque esto se convertiría en un post farragoso. No niego las influencias, sino que afirmo que ha habido muchas más y con mayor peso del que les da en todos los campos sociales, políticos o culturales. Un ejemplo, en el castellano hay más de 6.000 palabras de origen árabe, sin las cuales, no se diría del alcalde, el tambor, la aceituna, el arroz ...y hasta el ¡olé!
La Ilustración también trajo las revoluciones francesa y americana, la abolición de los estados absolutistas y la separación de Estado e Iglesia, recibiendo ésta duras críticas por parte de los ilustradores por el control que ejercía sobre los pueblos mayoritariamente analfabetos. Su base fue el uso de la Razón y la libertad. Basta leer a Kant o a Voltaire para entender los objetivos de los ilustradores. No sólo fue la base del liberalismo económico. También la filosofía del ilustrador Kant, el principal filósofo moderno, fue la base del idealismo alemán de Hegel y del materialismo de Marx.
Un saludo
Lucas,
yo también conozco la Iglesia Católica, mi madre practica esa religión, pero el resto de la familia somos protestantes y, obviamente, no compartimos los mismos puntos de vista.
Dice usted que al estado le corresponde la organización de la Educación. Es discutible en este aspecto, porque también hay centros privados con una buena organización y aun mejor calidad educativa que los públicos. Pero vamos a dárselo por bueno. Al estado le corresponde la organización, pero habría que mirar antes qué tendencias tiene el estado y qué clase de mentalidad quiere promover entre los practicantes de alguna religión. Porque es que hay cosas que son opuestas y no caben dobleces, de modo que aunque una religión tenga voluntad de dialogar con otras religiones, no puede despojarse de sus principios, porque sería renunciar a sí misma. A algunos podrán parecer, no principios, sino prejuicios, pero yo creo que es una mezcla de unos y otros.
Creo no haber dicho que la asignatura de religión se haya prohibido, sólo que se desincentiva, dedicándola a horarios marginales y restándole en su relevancia en la nota.
Con respecto a la Educación para la Ciudadanía, sepa que la garantía de una institución pública no siempre puede considerarse como un argumento de autoridad, ya que muchos dirigentes políticos tanto españoles como europeos tienen ese mismo concepto de una educación laica. Vea usted tan sólo que la Constitución Europea, finalmente rechazada, no reconocía la herencia europea del cristianismo.
Las enseñanzas de Educación para la Ciudadanía, como ya le digo, son bastante polémicas. Por ejemplo, en el documento que usted me enlazaba, viene claramente especificado que el objetivo de la asignatura es educar en cultura política, actitudes y valores y participación activa. No sé qué visión tiene usted de la situación política en España, pero, ¿de verdad cree que somos capaces de educar objetivamente sin adoctrinar? España está llena de políticos de a pie. Antes de la existencia de esa asignatura, era muy típico que el profesor le contara al alumno sus ideas en horario lectivo. Ya sea de filosofía, historia, geografía, ética o hasta matemáticas. La política lo llena todo y eso de de educar en "cultura política" es muy bonito, pero en la práctica es muy peligroso. Se va a institucionalizar algo que los estudiantes llevamos soportando mucho tiempo.
Con respecto a los valores y actitudes, yo no creo que en la democracia haya unos valores uniformes. Por ejemplo, es posible que todos estemos de acuerdo en que no hay que discriminar a nadie por razón de sexo, raza, religión, orientación sexual, etc., pero lo que para unos consiste en respetar sin aceptar, otros hablan de un despojo recíproco de principios para hacer efectivo el diálogo. Por ejemplo, un católico no podrá aceptar nunca que la homosexualidad es una opción más, y tampoco un protestante. No hablemos ya de un musulmán. ¿Usted ve bien que mientras el profesor tilda de intolerancia a los que no piensan como él, los padres van a seguir impasibles mientras a sus hijos se les educa en valores supuestamente democráticos? Está bien que comparen, pero a esas edades es muy fácil que se lo traguen todo sin ese afán de conocer que ejercitan las personas maduras. La dictadura de unas ideas sobre otras no es para mí educación. Porque, como le decía, los laicistas juegan con la hipótesis falaz de que "si se les dejara" a los cristianos, estaríamos todavía masacrando a "los herejes".
Respecto a la participación activa en política. Yo no sé la experiencia que usted tiene con los medios de comunicación, pero a mi juicio la mayoría de los que opinan sobre política se dedican a repetir lo que les han enseñado otros, sean políticos o periodistas. La comparación es cosa que sólo unas personas aprenden por su cuenta. Yo he oído a predicadores protestantes, de la teología de la liberación, invitar a los jóvenes a participar en política, es decir, a ir a las manifestaciones contra la guerra, a defender las más extravagantes revoluciones verdes, a unirse a las más histéricas feministas, etc. ¿Cómo cree usted que se va a impartir esa clase? Yo dudo mucho de la integridad de los profesores, porque dudo de que haya alguien que no esté politizado en España. La persuasión institucionalizada es lo más grotesco del mundo. Pero además hacerlo pasar por educación democrática ya es la leche.
Un cordial saludo,
Samuel.
Samuel,
cuando digo que al Estado le corresponde la organización de la Educación me refiero que es el responsable de legislar sobre ella, no al hecho de que haya colegios mejor o peor organizados. Y como tal es el que decide qué y cómo se imparte la educación.
Ud. quizás no, pero yo si he vivido la asignatura de Religión obligatoria y en mi experiencia era la asignatura más floja, una "maría", que apenas nadie suspendía y servía para aumentar la nota media. Nunca, ni siquiera en el franquismo, fue una asignatura relevante.
La conveniencia de una asignatura para la Ciudadanía es algo que viene recomendado hasta por la UNESCO. Este organismo junto con los que le cité no tienen una autoridad legislativa propia, pero gozan del prestigio y de la autoridad moral.
La sociedad occidental es plural y tiende cada día más a la multiculturalidad. No hay unos valores uniformes, pero sí hay unos valores comunes de respeto, tolerancia, justicia e igualdad. Educar para que se respete al otro porque tiene una diferente creencia religiosa, una opinión diferente o una ideología opuesta no significa que se le vaya a adoctrinar en una ideología o visión única, sino todo lo contrario. El respeto implica aceptar al otro, aunque no significa renunciar a sus principios. Yo puedo aceptar lo que Ud. me dice, aunque no lo comparta, esa es la base del respeto y de la convivencia.
No tenga tanto miedo de los laicistas. He vivido en Francia, país laicista constitucionalmente desde ya hace medio siglo, aunque ya viene de tiempos de la Revolución en 1789, donde el nivel cultural es bastante más alto que en España en general, y allí no se persigue a los cristianos, ni a los musulmanes o judíos, que son una parte bastante más importante que en España, por sus creencias, ni se prohiben los actos religiosos. No es un Estado ateo como fueron los estados comunistas europeos. Lo que no se permite es la ostentación de símbolos religiosos ni el proselitismo dentro de las escuelas públicas porque la República mantiene una neutralidad con todas las religiones.
Al laicismo se llegó en Francia tras largos siglos de poder de la Iglesia Católica Romana con la Ilustración. Es cuando los ilustradores franceses reclaman la libertad de conciencia y la libertad política, contra el Absolutismo real. Es lo que se conoce como liberalismo clásico, con el que dudo que se identifiquen la mayoría de los liberales españoles, más afines al liberalismo económico o lo que algunos autores llaman el liberalismo burgués.
Saludos
Lucas,
hay un punto en el que no puedo coincidir con usted. Es cierto que el estado tiene el deber de legislar sobre Educación, pero porque está supeditado al poder que le confieren los ciudadanos, las familias, los padres. Si no, no tendría ningún deber ni ningún derecho. Y como usted comprenderá, el "qué" y el "cómo", no debe ser decisión uniltareal del gobierno, sino deber ser fruto del consenso entre los ciudadanos. Ha habido mucha polémica con la LOE; no me parece la mejor forma de gobernar dejar a casi medio país con una ley educativa con la que no está satisfecho.
Le doy toda la razón en que la asignatura de Religión nunca ha sido relevante. Del franquismo no le puedo hablar, porque no lo viví, pero en mi época siempre ha sido una maría, así como "alternativa a la religión". Gran parte de la ignorancia religiosa que hay en España se debe a que no se enseña seriamente ni la religión ni la cultura. Yo no veo la clase como adoctrinamiento, como algunos pretenden, así que no veo cuál es el motivo para quitarla. Yo la reforzaría, porque no se trata de que nadie practique una religión, sino que tengan una mínima cultura del lugar donde han nacido. Después se oyen por ahí unos dislates cuando se habla del tema que ponen los pelos de punta.
Usted cree que la asignatura de Educación para la Ciudadanía es educar en respeto al que es distinto. Pero es que de estoy habría mucho que hablar. Por ejemplo, ¿un católico puede mantener la premisa de que Mahoma es un falso profeta y la salvación sólo proviene de Jesus de Nazaret? Puede respetar la opinión del otro, en el sentido de que no lo va a matar por pensar distinto, pero enseguida vendrá el laicista de turno a decir que ese principio es intolerante y excluyente. Usted piensa así, él piensa de otra manera, todos tenéis razón, creéis en el mismo Dios, hay diferentes caminos para llegar a Dios, etc. Dígame, ¿cómo puede sostenerse esa clase de tolerancia? Una educación en respeto habría sido necesaria en el siglo XVII, pero no creo que ahora la Iglesia Católica vaya a ponerse a quemar brujas y homosexuales. Vamos, digo yo, que hay muchos laicistas asustados cada vez que la Iglesia dice una palabra intolerante hacia estas minorías.
Con respecto a Francia, es un estado laicista, no neutral. Si fuera neutral, aconfesional, decidiría no inmiscuirse en los asuntos religiosos. Es decir, tanto le da que pongan una cruz en los colegios públicos como que una profesora entre con el burka. Eso sería respetar todas las religiones y mucho más integrador: que cada cual pudiera mostrar los símbolos religiosos que quiera. Pero eliminar los símbolos religiosos de las escuelas es obligar a la gente religiosa a que cuando traspase la puerta del lugar público deje de expresar lo que es y lo que cree. Se entierra a la religión de modo uniliteral, para que nadie pueda expresarla en los sitios públicos. Eso es intolerancia laicista. ¿No es mucho más integrador que las religiones aprendan a convivir dentro de los colegios públicos, expresando cada una los símbolos religiosos que quiera? Porque, si nos hubiéramos girado hacia la prohibición, a un musulmán no le molestaría que hubiese una cruz ni a un cristiano que las mujeres entren al colegio con burka. Ahora nos denunciamos mutuamente, alegando que "nos ofende". De modo que estudiar teóricamente respeto e igualdad es educar en tolerancia, pero mantenemos en el aire la falacia de que los símbolos religiosos ofenden y enfrentan.
Para mí la ausencia de religión, o el laicismo, es otra forma de religión, porque al cabo es una ideología que, fundamentada en la tolerancia ideológica, erradica a la religión de la sociedad. No puedo creer que el laicismo sea más humano y democrático que la religión. En las universidades muchos profesores adoctrinan políticamente, pero molestarse en denunciarlo sería menoscabar el buen curso de la clase. Sin embargo, una cruz de madera colgada en la pared es motivo de ofensa para muchos. ¿Por qué nos hemos hecho tan tiquismiquis?
Le recomiendo encarecidamente este artículo sobre la prohibición de los símbolos religiosos en Francia.
Un cordial saludo, y felices fiestas.
Samuel.
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